Ridley Scott revalida su maestría en el campo de la ciencia ficción. No es, claro está, una cima del género como 'Alien' o 'Blade runner', pero sí una obra sólida de alto nivel, impecablemente concebida y ejecutada.
Otra obra señera de la animación, en la que las escenas memorables se pisan los talones; francamente brillante el diseño de personajes. Es un divertimento inteligente y altamente elaborado, apto para públicos de todas las edades.
El producto más antishyamaliano posible, pues su estilo (...) se troca en puro exhibicionismo (...) Una fantasy vistosa, con sus apreciables dosis de magia, decorados digitales de ensueño y entretenimiento a discreción.
Es una obra francamente apreciable: se sitúa lo más lejos posible del temible panfleto telefilmesco y cuenta con dos portentosas composiciones de Clàudia Pons y Aina Clotet
Hay menos toques imaginativos, menos invención y bastante más sentimentalismo, pero la diversión está asegurada y nadie en su sano juicio la despreciaría.
La belleza y pureza de sus imágenes, la línea clara y el latido romántico que bombea durante todo el metraje constatan la presencia de un narrador excepcional.
Es un retrato bienintencionado, de espíritu realista, de un adolescente conflictivo e inclinado a la delincuencia, con tendencia a enfatizar los clichés.