La película destaca por su representación de tipologías femeninas poco exploradas en el cine israelí, ofreciendo una narrativa rica y compleja que la eleva.
Una magistral obra maestra de sofisticado slapstick, aunque no consigue liberarse del romanticismo que caracterizaba a su influyente 'Amelie'. Se vuelve arriesgada al manifestar de manera directa su mensaje político.
Renuncia a toda voluntad de estilo para dejarse llevar por la pura inercia de un telefilme de vieja escuela. El supuesto thriller se transforma en inesperada comedia involuntaria.
'América' incursiona en el cine negro con una perspectiva de cine social que evita discursos moralistas, evocando el estilo de los Dardenne en 'El niño' y 'El silencio de Lorna', aunque presenta una dramaturgia y un enfoque expresivo más tradicionales.
Besnard busca crear una experiencia cinematográfica sensorial, pero termina acercándose al estilo visual que recuerda a la estética de un anuncio publicitario, como los de yogures o la miel industrial que intenta simular ser genuina.
Una comedia que ofrece agudas observaciones sobre las relaciones laborales, familiares y afectivas, destacando el intrincado retrato de un personaje que Sally Field interpreta con admirable entrega y versatilidad.
La versión de Amélie en la película se aleja de la novela original. Liberski omite episodios clave y se enfoca en lo superficial, eligiendo crear una obra encantadora en lugar de explorar más profundamente la trama.
Singular, enérgico y sorprendente trabajo que se enmarca en una herencia de la Nouvelle Vague, enfocándose en recuperar la ligereza y la libertad de expresión en lugar de mantener una pose.
Es una muestra de cinismo visual que carece de un real apego a las fuentes que menciona. No hay una verdadera evocación de la esencia dionisíaca del género; solo se imita sin ir más allá, lo que resulta en una experiencia bastante superficial.
Copti y Shani utilizan enfoques del neorrealismo para crear una compleja estructura narrativa y no cronológica inspirada en 'Pulp Fiction'. Este enfoque, sin embargo, minimiza algunas de sus mejores intenciones al centrarse excesivamente en resolver todas las tramas.
Estibal opta por crear una comedia humanista que refleja la claustrofobia existencial palestina y suma la complejidad del terrorismo islámico. Sin embargo, esta combinación provoca que la trama pierda su equilibrio en ciertos momentos. Resulta interesante, aunque desiguala.
Paquet-Brenner muestra una falta de inspiración expresiva, pero el elenco, incluyendo a Glenn Close, Julian Sands y Gillian Anderson, logra rescatar la situación a través de su impresionante interpretación de una aristocracia endogámica y monstruosa.