La película está bien dirigida por Arkasha Stevenson, entretiene y deja la puerta abierta a una eventual continuación, aunque lo interesante es que puede verse como una película independiente.
Los creadores logran captar la atención al recordar lo sucedido en las cinco películas anteriores, construyen momentos de suspenso inquietante, como dentro del subte lleno de gente, y consiguen escenas de acción extremadamente dinámicas.
Presenta las situaciones de una manera tan espontánea que funciona como si instaláramos una cámara dentro de cualquier hogar de una familia contemporánea.
Sofía Gala Castiglione demuestra nuevamente su magnetismo frente a la cámara, destacando su habilidad para representar personajes complejos y desafiantes que se sienten fuera de lugar en su entorno.
Forster exprime al máximo el potencial de un elenco donde destacan Hanks, una verdadera estrella de Hollywood, y Treviño, cuya energía contagiosa resalta en cada escena.
La dirección de Christian Gudegast es realmente commendable, especialmente en las intensas escenas de acción que tienen lugar en las montañas. Además, el diseño de producción realizado por Sébastien Inizan merece una mención especial por su calidad.