La simplificación de Van Groeningen y Vandermeersch de la dinámica ratón de campo/ratón de ciudad no consigue añadir profundidad a una historia que no es tan inteligente como se cree.
Cada vez que la cámara enfoca a Cruz y ella responde a la mirada de la lente, irradia la calidez de un abrazo. Su presencia evoca la esencia de los filmes que preservan los fantasmas del amor, esos que nos acompañan en lugar de atormentar.
La calidad de la producción y el placer de ver a Darín encarnar con gusto a un gran personaje hollywoodense, hacen de la película la introducción perfecta para quienes no conocen los acontecimientos en los que se centra.
Un documental biográfico creado por expertos que, aunque presenta una visión reverencial, utiliza extractos del diario de la artista como narración. Esto sugiere que estamos escuchando la historia directamente de ella.
Plantea cuestiones intemporales sobre el significado de la justicia en un mundo en el que los oprimidos son juzgados en tribunales creados por sus opresores.