Con pocos diálogos, el hijo del director ofrece una actuación excepcional, reflejando la vulnerabilidad de una víctima del abandono, el hambre y la desesperación. Además, el realizador hace una breve aparición en la película.
Un personaje cautivador y emocionante, interpretado por la veterana actriz Yun Jung-hee, quien ofrece una magistral lección de actuación en un filme lleno de humanismo.
No logra comprometerse plenamente con su historia y personajes, y la tensión entre el campo y la ciudad es tan intensa como la de la restricción frente a la libertad.
Balasko es el punto más alto de este film lleno de buenas intenciones, pero no siempre logradas en la pantalla. Sin embargo, esta película, aunque amable y algo superficial, cuenta con elementos que aseguran la aprobación del público en general.
Una inteligente, bella y al mismo tiempo descarnada mirada a las desventuras de los integrantes de una pequeña comunidad de granjeros y las particulares relaciones con sus animales.
El film muestra la fotografía como un camino para la transformación liberadora de la mujer considerada como objeto, en momentos previos al feminismo. Pero también habla sobre el carácter perdurable de la imagen y su poder evocativo.
Combina con mucho ingenio la iconografía hispánica con el melodrama, la tradición clásica, el imaginario neogótico y el romanticismo, para tomarse algunas libertades con el mito, hasta llegar al sorprendente final, melancólico y de alta intensidad emocional.
Algunos episodios logran que la narración sea interesante, dentro de parámetros clásicos. El final es predecible, pero a pesar de eso, la película mantiene su atractivo.
Emotivo documental con entrevistas e imágenes de archivo que aborda también aspectos de la vida privada y personal de quien fuera de las figuras relevantes de la historia del fin de siglo.
Ominosa y alucinatoria sin necesidad de cargar las tintas, se trata de una película de climas, de sensaciones, de estados de ánimo con una impecable puesta en escena.
El film de Ferrara captura la esencia y la personalidad del artista en sus últimos días. No busca convertirse en una biografía ni en un alegato social, sino en una representación de su universo artístico, logrando transmitirlo a través de una singular puesta en escena que refleja su fantasía.
Esquemática y simpática a la vez, esta primera película de Teubal cuenta con un buen elenco y se caracteriza por su enfoque en el costumbrismo y la comedia negra.
Aunque el final no está a la altura del resto, el relato de esa experiencia traumática resulta una interesante metáfora de las dificultades en la iniciación a la madurez.
El planteo de este bello largometraje, entre la fábula y la parábola, resulta algo simplista porque sabemos que la paz no se consigue con lograr que los enemigos compartan el té, pero la arbitrariedad de la guerra demuestra superar las buenas intenciones.
El film transmite una atemporalidad notable, sugiriendo que su situación no está anclada a un tiempo o lugar específico, sino que es universal y perpetua.