Con unas interpretaciones perfectas, equilibra su humor y patetismo con una facilidad natural y termina con una conclusión satisfactoria; tiene todas las cualidades de una buena historia.
Debido a sus innumerables cambios tonales y a una historia que atiende más al capricho que a la cohesión, la película resulta ser como ir de copiloto con un bebé al volante.
Aborda temas sobre la desigualdad laboral, la paternidad, la inseguridad laboral y el malestar social, manteniendo siempre el enfoque en su esencia: se trata de uno de los thrillers más destacados del año.