Después de un tiempo, surge la necesidad de entender la dirección narrativa de la película. Se presenta como un falso documental que está repleto de momentos cómicos. Es una obra que, aunque desigual, muestra un gran entusiasmo en su desarrollo.
Faraut tropieza, pero las grabaciones inmediatas y oníricamente distantes de Karmadec son un verdadero atractivo. La película tiene elementos interesantes que la hacen al menos digna de ser vista.