La película reconstruye los hechos políticos y militares apelando tanto a material de archivo de la época como a testimonios de protagonistas directos de aquellos acontecimientos. En ese contrapunto de imágenes y voces, surge una magnífica e imprescindible reflexión sobre ciudadanía y democracia.
Una sucesión imprevisible y majestuosa de gags, con intérpretes jugados al límite del desborde. (...) Sin dramatismos, sino como una comedia oscura, despiadada en el sarcasmo, implacable en el humor.
En su obra más personal y apasionada, Albertina Carri explora el placer femenino de manera explícita, situando la historia en un contexto actual y utilizando una serie de planos breves que desafían al espectador a cuestionar sus propios deseos.