Tina Fey se adentra en la guerra de Afganistán en esta dramedia bélica, caótica y bastante fallida. 'Whiskey Tango Foxtrot' nunca logra capturar el ritmo surrealista y satírico que intenta alcanzar.
Una brutal y hermosa epopeya, aunque atrofiada emocionalmente. Iñárritu ha conseguido apropiarse de la belleza del cine de Malick, pero no de su excelencia.
Una recreación absorbente y detallada de la polémica 'Memogate'. La dirección de Vanderbilt es limpia y nada ostentosa, y su guión también refleja un magnífico instinto para trabajar con los actores.
La franqueza de Berg y su chocante estilo ofrecen algunos matices y no pide disculpas por ello, pero sus amplias pinceladas han encontrado claramente un lienzo ideal en esta sombría y heroica muestra del infierno en la tierra.
Aunque pueda parecer incongruente, los placeres de Jane Austen y los horrores de la trata de esclavos británicos encajan de una manera sorprendentemente elegante y emocionalmente satisfactoria en 'Belle'.
La película de desastres más angustiosa en mucho tiempo, 'The Impossible' une una enorme proeza de realización técnica con una emotiva historia real de supervivencia familiar.
La película ejerce un poder enfermizo que gradualmente da paso a temas pesados como la indiferencia del gobierno ante esta tragedia antes y después del 11S.
Escena por escena, es una historia errática y torpe, llena de giros melodramáticos y grotescos excesos visuales, los que sin embargo se ofrecen con sorprendente convicción
Aunque los procedimientos jurídicos capturan el interés inicialmente, se siente un cierto agotamiento por la falta de variación en el discurso, la obviedad de la narración y la carencia de una interpretación profunda.
Un relato escabroso y ridículamente entretenido de explotación bíblica que defiende de forma honesta la espiritualidad en una época llena de escepticismo.
Una obra reveladora y enfurecedora. Uno de los placeres de 'Just a Girl Who Decided to Go for It' es ver a Moreno viva y dedicándose a lo que le apetece.
Sexi, satírica y espiritual (...) Hace falta una destreza especial para que una película lleve su inteligencia y su irreverencia con tanta ligereza. Incluso se podría llamar gracia