Es un melodrama familiar magistralmente elaborado, donde el final de un matrimonio abre la puerta a nuevas experiencias, tejiendo un relato inolvidable de descubrimientos y verdades profundas sobre la condición humana.
Kirby consigue algo asombroso y singular. Proporciona una definición emocional evidente a un personaje que, después de afrontar una pérdida devastadora, se resiste a mostrar sus verdaderos sentimientos.
La película explora la esencia de la infancia, presentando un universo lleno de posibilidades, cada una más encantadora que la anterior, aunque su duración es corta.
Una historia cuidadosamente construida y con muy buenas interpretaciones sobre dos hermanas muy diferentes que se reúnen cuando su anciano padre cae gravemente enfermo.
La narración de Shyamalan es accesible y su encantador trío principal resulta fácil de seguir, aunque la historia pone a prueba la credibilidad del público.