La adaptación de la historia del juego de 1998 se presenta con una narrativa cautivadora y sorprendente. Su habilidad para sostener la tensión la convierte en una experiencia superior, incluso al aclamado Resident Evil 7.
Consigue recuperar todos los elementos que le han llevado hasta aquí, y logra un impresionante equilibrio entre la complejidad moral de la historia, el buen humor que nos enamoró de los personajes y lo innegablemente geniales que llegan a ser los Transformers.
Una serie de mecánicas decepcionantes que, en su mejor momento, evocan algunos de los títulos menos destacados de Tomb Raider previos a 2013, y en su peor versión, parecen un simple recopilatorio de los juegos más olvidados de Nintendo 64.
Todo buen cuento de hadas requiere un villano memorable, y la propuesta de Elodie sobre el 'felices para siempre' cobra una nueva dimensión gracias a la excepcional actuación de Aghdashloo, que aporta una profundidad notable al relato.