La dirección de Harron es correcta, aunque podría considerarse un tanto carente de originalidad. La puesta en escena resulta algo monótona, especialmente considerando la naturaleza extravagante de personajes como Gala y Dalí.
Si no fuera por los créditos finales, podrías creer que hay un nuevo equipo de guionistas. Y si no fueran los créditos iniciales, pensarías que es otra serie. Además, la línea temporal carece de sentido.
Los guionistas brindan a Peter Capaldi la oportunidad de brillar como protagonista en este episodio, transformando nuestra percepción del Doctor de maneras sorprendentes.