La película más terrorífica del año. El perverso debut de Beth de Araújo combina cine ambicioso con una historia impactante sobre la perfidia del supremacismo blanco.
La mejor interpretación de Alison Brie se encuentra en esta peculiar dramedia sobre salud mental, un filme que alterna de manera confusa entre la comedia de personajes y una exploración fantastical de la enfermedad mental.
Este misterio narcisista es una combinación manipuladora de los aspectos más desagradables del cine. La última película de Shawn Christensen resulta ser tan peculiar como molesta.
Susanna Fogel presenta una adaptación mayormente positiva de la historia de Kristen Roupenian, aunque un curioso y nuevo tercer acto resta fuerza a su impacto.
Funciona mejor si se ve como una precuela de otra película en la que haya una mitología con la que Barrett no se tropiece, que es lo que sucede en esta.
Cuando un pozo sin fondo resulta más intrigante visualmente que un miembro de la familia cuyo rasgo más destacado es un gran tornillo atravesándole el cráneo, es evidente que hemos pasado por alto algo importante.
Zoey Deutch cautiva en su interpretación. Aunque la serie tiene otros aspectos positivos, su trama está poco desarrollada y, en muchas ocasiones, resulta cobarde, lo que no beneficia al conjunto.