Este último 'Star Trek' vacila de manera entretenida entre la tontería y lo Shakespeariano. Después de un comienzo algo inestable, muy a la vieja escuela, la comedia llega a toda velocidad.
Más un 'blockbuster' de acción que de terror, contiene espectaculares escenas de multitudes pero el film carece de un sustento potente, tanto emocional como a nivel sangriento zombie-caníbal.
Los delicados rituales de la preparación de comida y de la vida familiar tradicional y restringida contrastan horriblemente con los bombardeos y las privaciones de la guerra.
Desgraciadamente, la película, respaldada por la actuación de Hardy y bajo la escritura y dirección de Helgeland, resulta decepcionantemente confusa. El guión recurre a banalidades que restan valor a la trama.
El trabajo excepcional y trascendental de Stanley Kubrick resalta su inteligencia, especialmente cuando se analiza en contraste con la laboriosa y costosa 'Interstellar'.
La película se centra en la enternecedora y compleja relación entre Hirut (Tizita Hagere) y su abogado Meaza Ashenafi (Meron Getnet) en su lucha contra la pena de muerte y los prejuicios contra las mujeres.
Piensa en 'Arabian Nights' como una pequeña colección cinematográfica: tres exuberantes y simpáticas películas de Miguel Gomes que revientan los límites y que dibujan un retrato del Portugal actual.