La película transmite una profunda sensación de alegría y colaboración, manteniendo este sentimiento a lo largo de su narrativa, incluso al tratar cuestiones serias como la vida, la muerte y el legado.
El film parece cautivado por su propia ingeniosidad, lo cual no implica que no posea inteligencia. Sin embargo, hubiera sido más efectivo si hubiera expuesto sus ideas de manera más clara, lo que habría conducido a un resultado más gratificante.
La película, a pesar de sus impresionantes paisajes de bosques dispersos y las inquietantes chimeneas industriales que Riegel captura en hermosos y granulosos 16mm, carece de elementos realmente memorables.
Las presiones de la fama y el reconocimiento social persisten incluso después de la muerte en esta entretenida oda de John Hsu al cine de terror de Asia oriental. Comedias de terror con el mismo encanto son poco frecuentes.
La película presenta un thriller protagonizado por mujeres que no parece necesario en la actualidad. Además, la conexión entre las protagonistas es deficiente.
A veces, la presencia de actores con tanto carisma puede convertirse en un inconveniente, ya que tienen la capacidad de opacar la trama que los envuelve.
Al principio, el proyecto de Zauhar para la película resulta un tanto confuso. Sin embargo, una vez que todo encaja, la obra se transforma en una experiencia muy enriquecedora.