Verbinski sabe cuándo incorporar escenas de acción impactantes y cuándo permitir que los personajes asuman el protagonismo de la historia. Domina ambas modalidades con gran maestría.
Se apoya en dos elementos: la actuación de su estrella y la habilidad del director para hacer que un espacio cerrado sea tenso. En ambas dimensiones, el episodio está a la altura.
Ninguna relación en 'He Got Game' logra establecer una conexión efectiva. La narrativa avanza de manera lenta, con escenas que carecen de la capacidad para involucrar al espectador.
La película mantiene un ritmo ágil, aprovechando cada instante sin desperdiciar ninguno. Se presenta una batalla entretendia y respetuosa que se aleja de los clichés habituales.
Cuando la trama llega al inevitable partido final, que esta comedia descerebrada enfoca de manera sosa, uno ya no tiene interés ni siquiera a nivel superficial.
Aunque no logra hallar la combinación perfecta, la fusión de drama, humor atípico, personajes profundos y violencia desmedida contribuyó a que Kitano evolucionara en sus proyectos posteriores.
Lian Lunson establece un tono reverente, convirtiendo 'I'm Your Man' en una especie de cena testimonial cinematográfica. Sin embargo, hay espacio para este tipo de películas siempre que el tema lo justifique.
John Logan y el director Benjamin Ross plantean algunos paralelismos discutibles entre Welles, su obra y su rival. Sin embargo, al final se limitan a dramatizar los hechos siguiendo el estilo habitual de HBO.
Alterna el comentario social con algunos sustos genialmente elaborados. Rememora el clásico de Siegel de 1956 al mismo tiempo que lo reinventa, aunque aporta pocas novedades a una fórmula de eficacia probada.
La premisa es tan inteligente que no importaría si la película no funcionara completamente. Más allá de su cuidadoso aspecto, 'Monsters, Inc.' tiene corazón y ese es el secreto de Pixar.