Podría haber sido un homenaje definitivo a la carrera de Whitney Houston, pero la superficialidad de su ejecución no logra hacerle justicia. Sin embargo, la interpretación de Ackie es realmente espectacular.
No es Hakuna Matata, eso está claro. Afortunadamente, hay interpretaciones vocales y efectos visuales estelares, aunque el resultado podría haber sido mucho mejor.