La historia de Seberg resulta dramática, frustrante y muy pertinente, haciendo que merezca su adaptación al cine. Sin embargo, en esta versión se presentan solo observaciones superficiales.
Posee una estética atractiva y logra transmitir la intensidad de un momento específico, aunque disminuye las rebeliones colectivas a un conflicto personal que resulta poco impactante.