Con sensibilidad para la belleza y el asombro, el film presenta una interacción extraordinaria y sin precedentes entre un ser humano y los primates más grandes del planeta.
Es una experiencia francamente refrescante que te presenten personas con las que puedes identificarte, reconocerte en ellas, sin pedirte que te gusten.
Baumbach logra desarrollar personajes que son, sin duda, auténticos y están magníficamente interpretados. Sin embargo, a sus 25 años, parece que está demasiado cercano a su propio material para conseguir el distanciamiento que permitiría que la ironía y el significado se expresen con fluidez.
Tiene la sutileza y el impacto devastador del clásico profético de Renoir 'Rules of the Game', y está plagada de esa ironía trágica desapegada y de la inevitabilidad de las obras griegas antiguas.
Es estupenda como acusación definitiva de la inhumanidad del hombre hacia el hombre y también es virtualmente única como recordatorio masivo de la locura y maldad de una nación derrotada por sí misma.