Feste falla en lo más básico: no logra despertar en el público algún tipo de interés particular, ni siquiera en general, por estas cuatro personas problemáticas.
La película no descubre nada verdaderamente profundo ni marca un punto de inflexión en la carrera de Wong más allá del cambio de lenguaje y de localización. El director busca crear una atmósfera
La audiencia que apreciará esta comedia de amistad con un giro curioso será limitada. Quizá lo que necesita son más personajes y menos atmósfera claustrofóbica.
Honoré selecciona adecuadamente los momentos más emotivos para que los personajes transmitan sus ideas y deseos a través de las canciones. Sin embargo, el resultado no es satisfactorio.
Von Garnier ha recreado la más auténtica representación posible de la época y el asunto tratado. Está muy bien interpretada, cuenta con un excelente diseño de producción, vestuario y fotografía, y su dirección muestra un gran rigor en su tema y estilo.
Aunque visualmente atractiva y seductora, su aislamiento y auto-absorción se perciben más como una violación que como una celebración de las vidas de dos de los más destacados sensualistas de la literatura.
El filme destaca por su notable impulso narrativo y por las impresionantes actuaciones de sus dos talentosas protagonistas, Frances McDormand y Amy Adams.
Narra los hechos, pero no les da mucho sentido. A pesar de la presencia de Catherine Keener como el monstruo, este drama deprimente, pero no fascinante, tendrá poco impacto en el cine independiente.
El film se presenta como un melodrama que evoluciona hacia un thriller de venganza. Cuenta con buena tensión, humor y elementos convincentes. Sin embargo, se siente como un relato más simple y efectista, careciendo de la profundidad emocional del libro original.