Pasa de ser una comedia encantadora a una propuesta feminista poco profunda. Es vergonzosa y simplista; no presenta nada interesante ni que invite a la reflexión.
Chastain y Shannon no logran explorar a fondo la conexión entre Wynette y Jones, pero su interacción es lo suficientemente efectiva como para que la serie mantenga su impulso.
La serie habría sido increíble si se hubiera enfocado únicamente en el género criminal, en vez de intentar combinar thriller, comedia y crítica social.