Justin Lin sabe exactamente cómo hacer una gran película de Fast & Furious. Es el tipo de espectáculo cinematográfico que merece ser disfrutado en la gran pantalla con el mejor sistema de sonido posible.
Un viaje trepidante por un terreno espeluznante y lleno de suspense, salpicado de grandes emociones e ideas que contribuyen a crear un tapiz audazmente macabro, sinceramente emotivo y visualmente asombroso.
Este episodio insta al público no sólo a comprometerse con la serie, sino también a dar un paso atrás y considerar lo terrible que se ha vuelto el panorama de los medios de comunicación.
Genial comedia queer. Esta película se atreve a ser deliberadamente estúpida, grosera y alegremente escandalosa, lo que la convierte en una experiencia apasionante y divertida.
Viaje en el tiempo y comedia romántica, pero ejecutada de manera deficiente. Lucy Boynton y Justin H. Min no logran rescatar esta lamentable historia de amor.
'The Ministry of Ungentlemanly Warfare' tiene sus momentos, rememorando los encantadores pícaros y el alocado caos de las primeras joyas de Ritchie. Se trata de un viaje destartalado.
La reflexión que propone el cineasta se diluye en el oscuro retrato de una nación familiarizada con los conflictos internos, quedando oculta entre los matices y detalles que explora con una indignación arrogante.
Los sustos, que antes se fundamentaban en el desarrollo de los personajes y la incertidumbre, pierden su efectividad al prescindir de ambos aspectos. A pesar de los múltiples elementos que esta película intenta incorporar, no logra ser suficiente.