En lugar de violencia sangrienta, utiliza un realismo discreto para inquietar al público, manteniéndonos atrapados mientras la amenaza de consecuencias inminentes por luchar contra el fascismo subyace en cada segundo.
Vivir esta experiencia creará opiniones encontradas entre los espectadores: algunos se sorprenderán de no haber oído hablar de Nolly en absoluto, mientras que otros estarán aún más sorprendidos al darse cuenta de que habían olvidado su existencia.