Con algunos toques de humor negro, el film es un recordatorio espeluznante de lo que la gente puede hacer impunemente, y lo que se puede volver normal, si uno consiente un sistema opresivo.
Una edificante comedia de blanco-y-negro. Este segundo largometraje ejemplifica la energía 'grunge' y angustiosa de los 90, con un toque humorístico tan franco como su título racialmente cargado.
El primer corto, 'Ways of Listening' de Colin MacCabe, resulta ser el más evocador. No obstante, habría sido más efectivo si hubiera presentado un enfoque más cohesionado como documental.
Ayouch muestra una actitud permisiva en las secuencias de fiesta y contenido sexual. Sin embargo, estas situaciones se integran adecuadamente en la narrativa. Tal vez estas escenas resultan un tanto superficiales y lúdicas, lo que las aleja de la total credibilidad.
Más impactante que divertida. La película de terror se oculta entre la inquietante música de sintetizador y los frecuentes primeros planos de rostros distorsionados y sucios.
Hamoud logra un enfoque ligero que resalta el ingenio y la vitalidad de las mujeres, enmarcados por un ritmo ágil y la vibrante fotografía de Itay Gross.
Por qué estas mujeres se sienten atraídas más allá de lo superficial es un enigma. La película destaca por contar con un elenco exclusivamente femenino y se salva gracias a la fuerza de su perspectiva femenina.