'Wayne’s World 2' tiene una naturaleza asombrosamente buena. Tiene un afecto genuino que concuerda con los personajes y las situaciones y su falta de maldad la eleva.
Uno sale del cine con la duda de si realmente ha visto 'Stargate' o si simplemente ha estado inmerso en un sueño lleno de clichés que apenas logra recordar.