Los temas de la obra de Terence Rattigan resultan un tanto desfasados en el contexto actual. Esta dualidad se presenta tanto como una limitación como un aspecto positivo en esta nueva adaptación.
'Wayne’s World 2' tiene una naturaleza asombrosamente buena. Tiene un afecto genuino que concuerda con los personajes y las situaciones y su falta de maldad la eleva.
Los dinosarios son aún mejores que los de la primera película -creíbles, imponentes y aterradores. En cuanto al resto, todo palidece en comparación con ellos.
Uno sale del cine con la duda de si realmente ha visto 'Stargate' o si simplemente ha estado inmerso en un sueño lleno de clichés que apenas logra recordar.