El resultado refleja con precisión el ambiente asfixiante de la película original, capturando la esencia de ese mundo en decadencia que retrata el canon. Un trabajo notable.
La película parece un juego, adornando una historia sencilla. Aunque Jordan aporta algo interesante, el verdadero atractivo reside en el trabajo de las dos actrices.
En ciertos momentos, la película logra captar nuestro interés. Sin embargo, cae en clichés evidentes y terminamos anticipando la siguiente escena llena de terror y acción.
Podría caer en los lugares comunes, pero la habilidad de Solveig Anspach se refleja en un guión que evita lo predecible. El filme se centra en lo inasible de la atracción y la complejidad de los sentimientos.
Es muy cómica y tierna. No es una obra maestra, pero sí una película que deja huella. Es apta para niños, aunque se recomienda para aquellos mayores de diez años.
Una película que explora sus tensiones de manera intensa y directa, sin imponer las intenciones del director. Presenta momentos memorables y el erotismo está bien logrado.
Una película que rinde homenaje al western con un profundo entendimiento del original, sumergiéndonos en un universo lleno de tensión y belleza. Gran parte del film exhibe un cine de alta calidad, lo que la convierte en una excelente opción para disfrutar en la pantalla grande.
El film desmantela los conceptos tradicionales de masculinidad desde su primera secuencia, combinando la acción, que a veces resulta disparatada pero siempre efectiva, con un humor ingenioso.
Todo lo que se anticipa en una narrativa sobre zombies, pero llevado más allá y de forma superior. Corea del Sur presenta un cine comercial que supera al de Hollywood, y esta película es una clara prueba de ello.
Lo más interesante es la revisión del mito del terror, la creación de un universo propio y un bienvenido humor satírico que, en ocasiones, se apropia un poco de todo.
Técnicamente, la película es perfecta y realista. Sin embargo, el intento de Haneke de disimular la manipulación convierte al film en una gran obra manipuladora, tanto a nivel técnico como emocional.
El estilo austero de Siegel combina perfectamente con la esencia sólida de Wayne, quien se convierte en una poderosa figura en la pantalla. Esta obra invita a la reflexión sobre el paso del tiempo, característica de las grandes creaciones artísticas.
Es una mezcla de estudio de costumbres y una historia de venganza que se convierte en un thriller convencional. Es efectivo, posee momentos de tensión y se percibe la estructura habitual del género.