Una grata sorpresa. A pesar de que la premisa se presta para el chiste fácil, las destacadas interpretaciones de Guillermo Francella y Julieta Díaz, junto a un sólido elenco, logran convertir lo que podría ser vergonzoso en algo tierno y noble.
No está del todo mal, aunque tampoco hay mucha profundidad al hablar de las relaciones. Los actores están todos bien y es una diversión ver tantos superhéroes –y algún villano– haciendo de gente común.
El misterio de la felicidad, aunque pueda parecer secundario en la narrativa de la película, resulta esquivo para el espectador. Lo fascinante es que Burman logra que esta inquietud se mantenga y deja la interrogante abierta al público.
El humor es efectivo y tiene un excelente timing. La actuación es tan convincente que parece que los personajes son reales, a pesar de las situaciones propias del cine. Es una experiencia entretenida de principio a fin.
Otro film imperfecto pero con algo más que sus imperfecciones. La historia es mínima, pero eso en el cine no es un defecto: nos importa el cómo, no el qué.
Es una película de planos fijos realmente hermosa. Con un toque irónico, Bonomo presenta una narrativa que mezcla una historia de amor con un cuento de hadas contemporáneo. Sin duda, es una de las mejores del año y ha pasado casi desapercibida.
El diseño en ocasiones eclipsa a los personajes, priorizando la estética sobre la sustancia. Sin embargo, sigue siendo una de las propuestas más destacadas de las plataformas en tiempos recientes.
Más allá de ser un film testimonial en el sentido más extenso del término, demuestra que, en animación, la forma debe acompañar al relato. Lo logra y conmueve.
El problema radica en que este grupo de personas talentosas se ve obligado a interpretar clichés que no hacen distinción alguna, tratando a todos los espectadores, sin importar su género, como si fueran tontos.
Actores excepcionales y un Kieffer Sutherland que utiliza la ironía como herramienta de actuación, convierten a esta serie de espionaje, donde el mundo enfrenta un grave peligro, en una obra singular.
Combina el suspenso en altas dosis con excelentes secuencias de acción que generan un profundo impacto emocional. Es una película bien equilibrada, aunque podría ofrecer un poco más.
Una de las películas menos recordadas de los primeros trabajos sonoros de Hitchcock, sin embargo, merece ser vista con atención. La lección es clara: un verdadero maestro de su arte puede crear algo impactante incluso con una narrativa mínima, transmitiendo emociones a través de la pura manipulación.
Zhangké utiliza las estructuras del cine hollywoodense como herramientas para expresar su intrincado universo y, al igual que en 'Lejos de ella', consigue integrarlas de manera casi impecable.
Megaton cuenta con una historia prometedora, sin embargo, el director parece más enfocado en las escenas de acción. Aunque el sonido y el dinamismo ofrecen un cierto entretenimiento, la trama se pierde en el camino. Es lamentable, ya que la película tenía un gran potencial.
Una película que destaca no solo por sus decisiones estéticas, sino por la manera en que estas se combinan para conectar emocionalmente con el público.
Este interés mantiene la atención en esta producción que se asemeja a los dramas policiales nórdicos. La historia abarca temas como la discriminación, la corrupción en las fuerzas del orden y las complejidades del melodrama familiar.
Bernard demuestra ser un excelente director de actores, logrando que Diego Peretti brille en sus mejores momentos. Además, la historia está bien estructurada y el ambiente se desarrolla con el ritmo adecuado para que los efectos del guión sean efectivos.