El eslogan de la nueva película de Tyler Perry es 'todo el mundo es culpable de algo', pero la responsabilidad de este thriller, que es deliberadamente confuso y muy poco serio, recae completamente en el director.
Es encantadora. Con sus luminosos días, su pintoresca granja, sus carismáticos personajes y sus botellas de vino tinto, la película evoca los ajetreados idilios del cine de Luca Guadagnino.
Una crítica provocadora de las prácticas cinematográficas. También presenta una sutil defensa de los milagros mostrados en pantalla por los jóvenes y los salvajes.
Describirlo como ligero es hacer algo tan inapropiado como quitarle una novela romántica a tu mejor amiga mientras disfruta de su margarita en la playa. ¿Por qué interrumpir su disfrute? Es verano, permítele gozar de pequeños placeres.
Una comedia romántica de triángulo amoroso torpe. Los guionistas y directores James A. Woods y Nicolas Wright logran una adecuada ambientación canadiense, aunque se enfocan en los clichés típicos del género.
La conexión entre Sheridan y de Armas es realmente cautivadora. Sin embargo, los elementos relacionados con la policía son tan insatisfactorios como el trabajo del detective en la investigación.
Rivera demuestra un profundo entendimiento del poder de la ciencia ficción. Un universo oscuro nos impulsa a contemplar diferentes perspectivas y a explorar cuestiones complejas de manera innovadora.
Este thriller de acción, en tiempos pasados, habría terminado rápidamente en la sección de ventas de un negocio poco reconocido, en ese oscuro rincón donde se esconden las ratas.