Si mañana destruyesen París y se perdiese la receta del amor verdadero, los arqueólogos podrían reconstruirla perfectamente con sólo una bobina de 'Amelie'.
Un festín divertido y sardónico de malas decisiones bajo presión, moldea ingeniosamente las desgracias aparentemente no relacionadas de 10 personajes en un todo satisfactorio y consistentemente entretenido.
La audiencia menos exigente puede dejarse llevar por el tono, la intensa acción y los espectaculares efectos visuales. Sin embargo, los espectadores más experimentados sentirán que el desarrollo resulta más agotador que satisfactorio.
No logra alcanzar la perfección mística presente en 'The Decalogue', pero destaca por la cautivadora actuación de Juliette Binoche, quien ofrece una interpretación meticulosamente controlada y bellamente iluminada.
El resultado es una joya extraña y muy diversa pero técnicamente satisfactoria, ideal para festivales, webs especializadas, clases y para la posteridad.
Unas excelentes interpretaciones potencian a este fascinante drama familiar. Un tour de force convincente, sutil y emocional que no parece tan largo como su generoso metraje.
Patrice Leconte presenta una representación sumamente cautivadora y profundamente nostálgica del inspector de policía principal. La historia que se despliega es un ejemplo de narrativa clásica en su más pura esencia.
Una historia desgarradora y emocionalmente gratificante sobre la persecución religiosa agravada por un racismo arraigado que está ambientada entre 2005 y 2010, pero que resulta profundamente pertinente y, por desgracia, atemporal.
Lo que ocurre en la institución está bien documentado y resulta bastante creíble, aunque su nivel de interés es solo aceptable. Se puede ver, pero carece de una relevancia que lo haga memorable.