Esta película seguramente contará con el apoyo de un público que disfruta de la sobrecarga visual y la mezcla de diferentes géneros. Sin embargo, para muchos, lo que se esconde tras toda esa espectacularidad es la falta de un cine genuinamente creativo.
Un faraónico 'blockbuster'. Scott logra plasmar en imágenes, que casi siempre son impactantes, la profunda soledad que envuelve a quienes ejercen el poder sobre los demás.
Valiosa e imaginativa pieza de orfebrería. A primera vista, parece bastante fiel al original, pero en realidad es una película que se enriquece con creativos toques personales.
Aparte del mesurado estilo que imprime el cineasta, 'Paulina' no sería una película tan inspirada si no estuviera casi siempre en pantalla el rostro de Dolores Fonzi, su protagonista. Su recreación del personaje resulta portentosa.
La película presenta desvaríos surrealistas, pero logra entrelazar la comedia con el drama, reflejando la realidad de quienes se sienten extranjeros en su propio país.
Impacta y mantiene al espectador en constante tensión. Al final se perciben ciertas concesiones en el guión, pero es una película perturbadora y apasionante.
Decepciona su falta de ambición. Todo se diluye en una serie de estereotipos. Cabía esperar más de esta cineasta, aunque sobresale un elenco de intérpretes que aportan verosimilitud a la historia.
Adapta una historia que responde a la perspicaz cita de su autor: "Cuando te enamoras es bonito hacer el bobo". Mario Casas y María Valverde aportan cierto toque de convicción.
Un filme que contagia aburrimiento. El tono recuerda al del episodio piloto de una serie, cargado de los estereotipos más repetidos sobre la adolescencia.
La directora logra su objetivo de emocionar sin trucos, mostrando las realidades que subyacen en el tema de las adopciones. En este drama intercultural, no exento de notas de humor.