Es imposible no hacer referencia a 'Buried', de Rodrigo Cortés, al hablar de la valentía tanto estilística como conceptual presente en 'La cueva'. Montero se aleja de cualquier inclinación hacia un enfoque catastrofista.
Este filme renueva la confianza en un cine europeo que se distancia de la convencionalidad y los estereotipos; la habilidad de la directora es excepcional. La actuación de Mikael Persbrandt es realmente sorprendente.
El conjunto no resulta muy sólido y la película se dilata en la parte final. Pero Allen introduce algunos gags y diálogos impagables que seducirán al espectador.
Resalta el capítulo dirigido por Elia Suleiman. Julio Medem logra cumplir con las expectativas. Por su parte, el francés Laurent Cantet presenta un epílogo impresionante.
En 'Días de pesca en Patagonia' se percibe una calma aparente, y para apreciar su profundo contenido emocional, el espectador debe alejarse de los clichés y artificios narrativos comunes en el cine banal.
Hooper y un elenco impresionante logran que 'Los miserables' se desarrolle como un susurro en la mirada del espectador, que se siente profundamente conmovido, identificándose con los personajes y las situaciones casi sin cesar.
Con elementos sutiles que buscan generar un impacto emocional constante, Mariana Rondón construye una narrativa íntima que se desenvuelve en un contexto social que a menudo resulta abrumador.
Presenta estereotipos y no evita ciertos lugares comunes. Sin embargo, se aleja de la ingenuidad que caracteriza gran parte del cine comercial norteamericano. Los tres personajes centrales emanan la opacidad propia del thriller.
Con la colaboración de unas actrices muy eficaces, Gansel logra imágenes impactantes y alguna escena notable. Pero el gazpacho vampírico acaba por indigestarse debido al exceso de condimentos.
Policías corruptos y narcotraficantes se entrelazan en una trama que, aunque puede resultar confusa en ocasiones, logra mantener al espectador cautivado y atento en todo momento.
Risible parodia que parece recuperar a aquellos entrañables Abbott y Costello de la década de los 50. Una película de bajísimo presupuesto pero realizada con esmero.
La película combina ironía, un toque de cinismo y un profundo análisis histórico, todo ello complementado por los impactantes archivos visuales encontrados por Gabe Polsky.
Pierre Schoeller utiliza un enfoque casi documental con su cámara para retratar las sombras que acechan en los despachos gubernamentales. Se trata de una película digna de ser vista.
Ofrece giros totalmente inesperados, un estilo visual siempre abierto a la imaginación y unos personajes de sugerentes contrastes. Es una película tan sugestiva como perturbadora.