Lolita Chamah brilla con una interpretación magistral, siendo indiscutiblemente el gran atractivo de la película. Se trata de una obra cinematográfica que puede generar tanto entusiasmo como descontento en los espectadores.
En la entrega anterior de Nymphomaniac se abordaron todos los temas. En esta ocasión, se siente como un incesante 'déjà vu', lo que da una sensación de repetición en la narrativa.
Tal vez emocione a los jóvenes que no pueden evitar mirar la pantalla iluminada de su móvil en el cine. Sin embargo, el aburrimiento y la confusión predominan en el espectador que no está conectado.
Bestard y Cabotá ofrecen un documental profundo que explora una narrativa llena de contrastes, iluminando tanto los aspectos positivos como los negativos de la historia.
Una obra que no concede tregua al espectador. Resulta imposible permanecer ajeno al excepcional baño de imágenes y contradictorios sentimientos que desfilan ante nuestros ojos. Sin duda, una de las mejores películas de lo que va de año.
Frears muestra su maestría al combinar diversos temas y personajes, brindando un retrato trágico y cómico de la naturaleza humana. Es un filme que podría haber sido obra de Woody Allen.
El guión muestra algunas limitaciones y no arriesga lo suficiente en su uso del humor negro. Sin embargo, la película se siente punzante y ofrece sorpresas inesperadas.