Este debut de Kim Farrant, ambientado en los paisajes australianos, logra transmitir un notable sentido del lugar y una atmósfera cautivadora, aunque los elementos individuales parecen tener más fuerza que la obra en su totalidad.
Con su diseño de producción y un ritmo que captura la esencia de la época, esta versión de la película me resultó muy interesante. La forma en que se entrelazan las historias se siente fluida y auténtica.
El tono que Polson establece se asemeja a entrar en una densa niebla, donde la sensación de desorientación puede prevalecer. Sin embargo, la mayor parte de la película resulta cautivadora, al igual que las actuaciones.
Este emocionante thriller psicológico nos mantiene en tensión y le brinda a Paul Walker una oportunidad brillante para demostrar su gran talento. La historia es fascinante y el resultado es una película cautivadora, donde la mayoría de la acción ocurre en nuestra mente.
Una película sensible y sutil sobre el amor, la lujuria y las cicatrices emocionales, cuyo título quizá sea engañoso. Explora el dilema al que se enfrentan dos amantes cuando la insuficiencia sexual provoca un vacío en su relación.
El éxito de la película reside en su inteligente y divertido guión y en unas actuaciones muy bien llevadas por un elenco portugués y francés que aporta vida a la historia y a su sentido del humor de una manera auténtica.