Una obra audazmente elaborada. Esta fusión ardiente, visceral y explosiva combina un estilo salvaje con emociones genuinas, ofreciendo muchos momentos que te dejan sin aliento.
El debut directoral de Simon Baker es poético sin ser pretencioso, capturando la belleza natural de la costa oeste australiana y la complejidad del paso a la madurez.
Es un drama humanista que aborda una temática reflexiva y contemplativa. Sin embargo, hay momentos en los que se siente necesario sacudir la historia para que cobre algo de vida.
Esta serie repleta de estrellas, que sigue a un padre suburbano en su intento por convertirse en superhéroe, resulta frecuentemente entretenida, aunque en ocasiones no logra dar en el clavo.
La película es atractiva en líneas generales, aunque un poco simplona. Divaga un poco, no está centrada en la trama ni es muy elegante, pero es un tipo de divagación agradable y suave.
Es un sueño mucho más alocado, extenuante y más literalmente colorido, con el brillo y el contraste elevados al máximo. La serie tiene un aspecto increíble.
Essie Davis brilla en esta película, aunque la trama resulta algo sentimental y carente de sustancia. Sus diálogos carecen de fuerza y las escenas pueden parecer desorganizadas y sin atractivo.
Un homenaje potente a un grupo de profesionales de los medios guiados por los valores de la vieja escuela australiana de cumplir su trabajo, sin importar los obstáculos