Situaciones y personajes descabellados forman parte de una película tan dinámica como saturada. La narrativa se entrelaza con chistes y referencias a la política y la cultura pop de los años 60, aunque no siempre logran ser tan entretenidos como se anticipa.
Sin olvidar el melodrama, que acá se cuela sutilmente por los rincones de la película, y la actuación que despliega Antonio Banderas, donde de manera casi artesanal va dibujando un eficaz y mesurado alter ego del cineasta manchego.
Aunque en varios pasajes se siente un profundo sabor a cliché, Mortensen y Ali logran dotar a sus personajes, que fácilmente podrían haber caído en la caricatura, de una humanidad que se agradece.
No es de extrañar que el cineasta continuara explorando la comedia como un elemento central, aunque en ocasiones de forma forzada, en una narrativa caracterizada por conflictos y artimañas políticas.
Un relato accesible y preciso que se mueve entre el drama y el thriller, exponiendo no solo el talento de Martelli como directora, sino que también una memorable actuación de Kuppenheim.
Aunque la cinta no alcanza el nivel de sus creaciones anteriores, permite reencontrarse con su mirada de autor y con una buena pieza del cine nacional.
Berlinger traza un relato que se sitúa a medio camino entre la fallida relación de Kendall con Bundy y el drama judicial del asesino, tanto en la cárcel como en el estrado, sin lograr definir claramente ninguno de los dos aspectos.
Aunque logra superar en calidad a su predecesora inmediata, Apocalipsis, Dark Phoenix tampoco alcanza el nivel de las dos primeras entregas de la saga con los mutantes en versiones más jóvenes.
Berloff no duda en poner énfasis en la violencia y crudeza que se vive en el mundo del crimen organizado. Solo que esta vez están al mando tres mujeres.
La película se inscribe como una de las más débiles realizaciones del universo cinematográfico de El Conjuro, debido a lo predecible que es su historia.
Guadagnino deja atrás la ciudad de Friburgo y sitúa la acción en una Berlín convulsa y aún dividida, donde la narrativa se enriquece con más acción y personajes.
Un relato que no es para público muy sensible ni intolerante, pero que dejará gratamente sorprendidos a todos que se atrevan a aceptar su particular trama.
[Película] transita a menudo por el melodrama, que se convierte en el eje central de la historia, relegando a un segundo plano el espectáculo y la emoción propia de la lucha libre. Sin embargo, las actuaciones alcanzan un nivel de excelencia notable.