La puesta en escena se centra en sustos y apariciones, pero no ofrece más. Es tan predecible y tediosa que solo puede ser disfrutada por los fanáticos del género.
No siempre logra superar los desafíos que se presenta, lo que se ve reflejado en un final que, aunque tiene sentido, resulta insatisfactorio. Sin embargo, el trabajo de su pareja protagonista es lo suficientemente atractivo como para que se le coja cariño rápidamente.
Un film impecablemente diseñado, que avanza sin titubear, con un ritmo imparable que revela las inquietantes realidades de un mundo laboral cada vez más deshumanizado.
Bardem nos ofrece una de sus interpretaciones más impresionantes, convirtiéndose en el corazón de la película. Se trata de una comedia negra, llena de momentos hilarantes.
Escalofriante, se encuentra entre la piedad y la angustia, y al final, nos hace admirar que todavía existen personas como Laverty y Loach con el talento y la voluntad de narrar lo que sucede. Es algo que siempre valoraremos.
Rosales transforma su enfoque hacia el público, manteniendo un fuerte compromiso con la realidad. Su análisis social es incisivo, brindando voz a aquellos que suelen permanecer en el silencio.
La película debe su fuerza y coherencia a la actuación de Maribel Verdú y sus compañeros. Su desempeño es esencial para la trama y el desarrollo del filme.
Filme que refleja la realidad de las personas comunes de manera honesta. Una obra cinematográfica madura y llena de respeto, que resulta simplemente magnífica.
A pesar del historial, Ledo no se adhiere al realismo convencional, y su película plantea preguntas formales que la convierten en una vía rica y prometedora hacia el futuro.
Amable y bienintencionada, esta fábula es una obra en la que Jung-Hyang logra transmitir un mensaje profundo de forma accesible. Es impresionante ver cómo una película protagonizada por un niño puede ser tan inteligente y pedagógica, resultando en una experiencia agradable y sorprendente.
Alejada de los gustos del cine actual, esta propuesta posee un encanto innegable. Utiliza estereotipos que han sido abordados anteriormente por las grandes comedias italianas.
Es muy Ian Fleming por su sequedad y la locura de su violencia, pero extrañamente intenta un callejón sin salida al estilo de Trevanian o Len Deighton.
Termina siendo un claro ejemplo de una película que invita a disfrutar y reflexionar, además de plantear un sufrimiento y una denuncia que son cada vez más escasos en nuestro cine.
Modesta y casi sin recursos, esta producción que gira en torno a un crimen es decepcionante. Su mayor fallo no radica en la calidad de su realización, sino en la falta de escrúpulos al justificar la venganza de manera tan desenfadada.
Una película entretenida que, aunque no es una obra maestra, seguramente agradará a los fanáticos de la ciencia ficción. Su encanto radica en su simplicidad y en la falta de pretensiones, lo que la hace disfrutar sin grandes expectativas.
Agradable suspense. No está pensado nada más que para hacer pasar un rato agradable, ni tiene más aliciente que el comprobar que Sarah Polley tiene un admirablemente amplio registro interpretativo.