El film rezuma elegancia formal y se apoya en una gran baza: la soberbia actuación de Pauline Étienne. A partir de ahí, surge la polémica: ¿se puede traicionar a un clásico? ¿Por qué se recurre a él para una operación así?
Cadena y Colell narran la historia con un pudor excepcional, utilizando de manera magistral la elipsis y prestando una atención meticulosa a la puesta en escena. Es un magnífico ejemplo de cine de autor contemporáneo.
Sensible acercamiento al preciso umbral que separa infancia y adolescencia. Su narración es cuidadosa, sus actores juveniles funcionan convenientemente bien y, en general, se ve con agrado.
Sobria, sirve para dejar bien clara no solo la capacidad de ambos directores para analizar la realidad circundante, sino también para hacerlo desde una coherencia autoral digna de todo encomio.
Narrada con una inusual elegancia, excelentemente interpretada por todo su elenco femenino y dotada de una gracia perversa y retorcida, estamos ante uno de los exordios más singulares del cine español.
Es predecible, pero el impresionante trabajo de las dos actrices y el respeto con el que se presenta su amor merecen reconocimiento. Esta es la primera película española de ficción que aborda este tema con tanta eficacia.
Ambiciosa, bien contada y con momentos de gran inspiración, la película abre un abundante crédito sobre la continuidad de Guzmán del otro lado de la cámara.
Jordi Cadena imparte un auténtico curso acelerado sobre el buen gusto en la composición de los encuadres, logrando extraer lo mejor de sus actores. Además, proporciona una poderosa sacudida a los espectadores.
Bien narrada y con interpretaciones destacadas. Lo mejor es el equilibrio en la construcción de los personajes, mientras que lo peor son ciertos elementos de un guión algo mecánico.
La película presenta una propuesta con las características de un film clásicamente calculado, destacando interpretaciones correctas. Al final, logra mantenerse firme incluso ante sus propias debilidades.
La película presenta un duelo afectivo casi asfixiante entre los tres protagonistas, que está bien elaborado. Destaca el poderoso magnetismo de Adriana Ugarte. Sin embargo, la previsibilidad del final la perjudica un poco.
Del filme emerge un poderoso retrato social, lleno de aristas y no fácil de aceptar, pero dotado también de una arrebatada fuerza. inmenso personaje femenino
Es una película honesta y sólida, con sus momentos de emoción y también de risa, hasta de suspense. Tiene una encomiable voluntad de mostrar con mirada clara la dura cotidianidad de esos jóvenes que sufren.
Desolador retrato de desorientación, empatía enfermiza y aprendizaje convulso, una visión de adolescentes que se aleja del sensacionalismo que ofrece un director como Larry Clark. El guión es espléndido, y la película se presenta como una obra conmovedora, sólida como un castillo, esencial para comprender algunas de las claves del crecimiento en nu