En general, es una película profunda, inusual y lograda. Se trata de una de esas obras raras que nos muestran cómo la cultura transforma nuestra forma de pensar.
A pesar de algunos problemas en la narrativa, la película ofrece mucho para disfrutar. Olivia Colman demuestra su versatilidad, y Toby Jones brilla en su papel como el proyeccionista del teatro.