Va revelando su falta de personalidad según va avanzando, sobre todo porque ninguno de sus atractivos actores es capaz de compensar la ausencia de Milla Jovovich y su brutal Alice.
El poder estelar de Kolesnik brilla intensamente, aportando encanto a su personaje y atenuando los defectos de la película. Su quijotesca búsqueda por la aceptación en la vida real logra mantener nuestro interés.
Se vuelve algo tediosa a lo largo de sus dos horas y media de duración, pero su final desoladoramente divertido y existencialmente inquietante, resulta impactante.
Un caótico y emocionante despliegue de adrenalina de serie B. En sus momentos más destacados, la película de Alfonso Pineda Ulloa captura con alegría la esencia cruda del cine de explotación clásico.
Aronofsky puede pensar que ofrece un viaje profundamente catártico, pero lo cierto es que solo añade un vacío sentido de dignidad a la miseria retratada en la película.
Gibson se apoya en un CGI poco inspirador en lugar de ofrecer escenas de acción que realmente impacten, mostrando el mismo nivel de dedicación que en las numerosas películas de acción de bajo nivel que ha protagonizado a lo largo de su carrera.