Un filme crepuscular que lleva el estilo del último Allen hasta el paroxismo, adoleciendo de un temperamento plúmbeo que no se encontraba en cintas como 'Midnight in Paris'. Es una película lánguida.
Conquista con paciencia y sin exageraciones. Esta película, al igual que Vicky Kriepps, encanta por su autenticidad y atractivo natural, sin necesidad de adornos.
Desconcierta y, en ocasiones, los gags no logran su objetivo. Sin embargo, en su diversidad tonal se revela una frescura vibrante, ruidosa y colorida. La falta de matices afecta a una película que es original y arriesgada.
Al abordar 'Spiritwalker' simplemente como una opción de entretenimiento, se revela como una obra vibrante y emocionante que mantiene al espectador al borde de su asiento, sin permitir ni un momento de desconexión. Su ritmo constante asegura que el aburrimiento no tenga cabida.
Una película cálida y sencilla que destaca por su autenticidad. Es una ópera prima inteligente que logra conjugar lo crudo del entrenamiento con momentos de delicadeza y cercanía.
A pesar de lo atractiva que es la premisa, no logra aprovechar al máximo las posibilidades de las historias entrelazadas. Una voz en off al estilo documental podría haber facilitado una mejor conexión entre la película y el público.