El niño protagonista es tan talentoso que el festival lacrimógeno de Daldry casi supera su excesiva cursilería. Horn logra romper la coraza manipuladora de la película simplemente a través de la intensidad de sus emociones.
En lugar de profundizar en aspectos más complejos, como el origen de la necesidad de Bernie de rodearse de mujeres mayores, Linklater restringe la narrativa y el tono a una mera comedia negra.
Se parece a 'Nebraska' y a 'About Schmidt', en el viaje por carretera de un anciano malhumorado haciendo examen de conciencia (...) Weitz conoce a su musa. Pero él de manera inteligente da espacio a Tomlin para explorar su propia sabiduría