Me consiguió ganar en parte porque no simplifica la intensidad de su localización en Provincetown, Cape Cod, haciendo que sólo sea un revoltijo de pueblerinos y turistas.
No es una gran película, pero posee una historia fascinante. Aunque falta un desarrollo más profundo, logra ofrecer un retrato del movimiento estudiantil por sí misma.
Un impresionante debut en el mundo del documental. Considero que Barry y Karen Mason merecen más atención que los despreciables maltratadores de animales de 'Tiger King'.
Otro forzado intento de satisfacer al espectador a través de un insufrible hombre blanco cuyo improbable vínculo con un hombre negro le inspira a convertirse en una mejor persona.