Explotando la historia de Likens para situar al público en la viveza del género de horror, O'Haver trivializa su inimaginable sufrimiento y no honra su breve vida.
Los coches no son una metáfora para hablar de la inhumanidad de la sociedad moderna. Solo son coches, potentes y con un aspecto espectacular. Algo que, viniendo de Cronenberg, es más que suficiente.