Resulta inspirador ver que el público está dispuesto a enfrentarse una y otra vez a esta historia tan exigente desde el punto de vista emocional e intelectual.
El guion, repleto de tecnicismos, se desvia tanto del hilo principal que resulta difícil seguirlo. Además, los elementos de la novela de Dazai parecen haberse incorporado sin un sentido claro.