La película presenta a una pareja que parece complacerse en su propio sufrimiento, lo que confronta al espectador con la opción de unirse a su ceremonia masoquista o cuestionar la autenticidad de lo que observa en pantalla.
Un filme irregular, donde los momentos más destacados se adentran en la comedia negra, mientras que los menos afortunados caen en un melodrama evidente.
Una narradora intrusiva, una horrorosa música de piano y un pusilánime protagonista masculino, y el filme queda reducido a un hermoso capricho, como el instinto de la sensual devoradora que lo protagoniza.
La sorprendente gratitud que ofrece Bárbara se extiende más allá de su compleja estructura. Amalric elige una reflexión tranquila centrada en la extraordinaria interpretación de Jeanne Balibar.
Juega con un tema muy caliente y le da un tratamiento bastante tibio. Aunque cuenta con un estupendo elenco, los momentos más complejos de la historia se desarrollan de manera totalmente mecánica, dejando ver más trucos argumentales que sentimientos humanos.
Una entrañable reflexión sobre los lazos familiares. La clave de Hirokazu Koreeda para no caer en la truculencia consiste en dejar que las situaciones hablen por sí solas.
La atención a los detalles en la escenografía y el brillante uso de la cámara permiten al público espiar de manera íntima el mundo privado de los personajes.
Un conflicto de tal intensidad puede ser arriesgado. Desafortunadamente, 'La boda' opta por este enfoque, transformando un prometedor comienzo en un desarrollo digno de una telenovela de escasa calidad.
Lamentablemente, las soluciones que muestra el documental no están a la altura de sus denuncias. Aunque hay ideas interesantes, varias de sus propuestas económicas no aguantan el menor escrutinio.