La suspensión del asombro es imprescindible, al igual que las palomitas, en una película de cómics de verano. Sin embargo, esta película resulta tan absurda que sobrepasa los límites del género fantástico.
Un aspirante a superhéroe enfrenta las fuerzas de la soledad y la marginación en esta película indie australiana que presenta altibajos en su narrativa.
Coppola muestra un profundo conocimiento del cine de finales de los años 60 y es sumamente cuidadoso al recrear el estilo característico de aquella época.
Un combo absurdo de ciencia ficción que presenta efectos especiales decentes. Es mejor no perder el tiempo tratando de entender la trama, ya que queda claro que los directores tampoco parecen tenerlo claro.