Puede que matar sea fácil, pero ver esto es difícil. Es complicado tomarse la novela en serio, y resulta imposible valorar esta adaptación tonta, arrogante y absurda en sus propios términos.
El genio de Russell T Davies ha escogido el escenario menos prometedor - una envejecida estrella femenina despedida de un culebrón de los 80 - y lo ha convertido en oro televisivo. Bravo.
Esta temporada se ve aún más afectada que las anteriores por nuestra conocimiento del desenlace. La verdadera intriga radica en el camino que nos lleva hasta ese punto. Peter Morgan sabe cómo completar esos espacios en blanco.
Ni Olivia Colman logra rescatar una serie verdaderamente mala. Esta adaptación se aleja tanto del original que sería prudente que se advirtiera al público.
Si deseas aprender a crear una cadena de margaritas o te entusiasma observar la vida doméstica de nuestra Duquesa tal como ella desea mostrarla, este contenido te fascinará.