Una pieza de época perfectamente entretenida que tiene la desgracia de llegar poco después de una serie de temática similar, pero dramáticamente más convincente, 'The Crown' de Netflix.
La serie explora la historia de una megaiglesia australiana, señalando un patrón de encubrimientos, conductas indebidas y prácticas de auto-negociación financiera relacionadas con Brian Houston.
En lugar de generar suspense, nos encontramos ante una experiencia verdaderamente más inquietante: la angustia de no poder desmentir una mentira construida por otra persona.