La película presenta una estructura deficiente y resulta bastante repetitiva. Da la impresión de que los cineastas optaron por un reparto que ignora tanto las historias cautivadoras como las ideas diferenciadoras.
Una historia épica, natural y orgánica que ofrece una visión de un mundo ya desaparecido. Está meticulosamente detallada, lo que hace que, al final, sientas que has estado presente en ese lugar.
Está muy cerca de ver a verdaderos extraños sufrir la soledad a pesar de estar juntos. Puede dejar una dolorosa magulladura, pero sólo si prestas atención.
Renoir buscó el equilibrio y la simpatía humanista, remodelando la narración para que el ladrón (Jean Gabin) y el Barón (Louis Jouvet) estrecharan lazos por su mutua rebelión contra el sistema social.
Las fábulas de terror de Japón cuentan con una rica tradición de crítica protofeminista. La obra 'Kuroneko', dirigida por Kaneto Shindô, destaca notablemente en este aspecto.
Un drama que explora el voyeurismo, se presenta de una manera intensa y dinámica, con una dirección que utiliza la cámara en mano, dando la sensación de que es una obra contemporánea.
La personalidad reservada de Steve McQueen y su cautivadora presencia física se complementan a la perfección, aportando un toque de autenticidad que impacta.