Un esfuerzo sin sustancia y excesivamente prolongado que se asemeja a una versión mediocre de 'Twilight Zone', estirado de manera sádica en cuatro episodios de dos horas.
Hay instantes en este atrevido noir que invitan a reflexionar sobre cómo sería si Nolan hubiera contado con más tiempo, recursos y, en cierta medida, la habilidad necesaria para lograr sus elevadas aspiraciones.